miércoles, 21 de mayo de 2014

INTRODUCCIÓN (POR ENRIQUE TORREGROSA)

Las redes sociales. Todos las conocemos y todos las usamos a diario. Gracias a ellas podemos intercambiar todo tipo de información en cuestión de segundos. Se trata de un avance indiscutible al que se le pueden dar múltiples aplicaciones, tales como estar enterado de todo cuanto sucede a lo largo y ancho del mundo, intercambiar opiniones con otras personas, etc.


Sin embargo, no todo son ventajas. De hecho, tras este paraíso de la comunicación y la información se esconden multitud de peligros que giran en torno al intercambio de información mediante las mismas redes sociales. A menudo no somos conscientes de lo valiosa que es nuestra información personal. Me refiero, por ejemplo, a datos sobre nuestra personalidad o nuestros gustos, nuestro número de teléfono o nuestra dirección o, incluso, nuestro nombre o nuestra edad. Por supuesto, indicar tu nombre y tus gustos en una red social no tiene por qué suponerte ningún disgusto; sin embargo, debemos prestar gran atención a los datos que revelamos, ya cualquiera podría leerlos… CUALQUIERA.

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